12.7.11

Personajes.

DYLAN CAMILLE AVERY
Sí, me llamo Camille Avery y sino te gusta, quizá mi grado de atención sea menor al que ya tenías. ¿Dylan? Que no me llamo Dylan, ni conozco ese nombre, de todas formas Camille tampoco es muy pintoresco. Claro que a mis colegas les doy el permiso de llamarme Cam y le da frescura incluso a cómo suena.
¿Edad? 17 primaveras. Incluso, para mí, los años no me afectan ni a mi pelo colorado tampoco. Si quieres saber un poco más de mí, bueno, tal vez hable unos minutos más ...
Nací en Ohio, mi madre es holandesa y por ende una inmigrante, tal así fue la persecusión en todo el estado que tuvimos que sentar cabeza en Nueva York, lo que me disgustó y mucho. Particularmente soy de esas coloradas freaks que viven del aire libre y les gusta leer o echarse a dormir mientras las estrellas se fijan en el cielo, pero ¿el ruido, las sociales y el humo? No van conmigo, definitivamente no y bueno, podríamos decir que Nueva York es prácticamente un popurrí de eso. Odio todo esto. ¿Hablé ya de mi padre? Él es estadounidense, precisamente un texano y heredé su gusto a la cerveza y diversos estilos de cigarro. No estoy orgullosa de ser una Avery, después de todo me considero un alma total e íntegramente dedicada a la categoría ambiental y sin pensarlo nací en el seno de una familia que a lo largo de mi vida obtuvo la mala suerte de conseguir empresas y fábricas, todo por mi abuelo, Joseph. Un ídolo y un modelo a seguir, sacando la parte en la que contamina y asesina a su hermano. Una larga historia ...
Oportunidades. Definirme por esperanza, eso sería pecar para mí. Yo me baso en todo cálculo, en ciencia y en hechos, sobre todo en los últimos. Eso del destino y las oportunidades para mí son todo un mito griego, algo clásico o contemporáneo. ¿Hablaban sobre relaciones? ¡Ah! Pero en ese entonces todo se resume a lo grave del asunto. Me gusta cumplir a raja tabla lo que digo, así que ... soy una esclava de mis palabras, pero también me hace sentir completa y definida. Si me traicionas, olvidaré tu rostro, tu nombre, tu todo. Si cuentas algo que no debías, no habrá chances de retomar la amistad que alguna vez tuvimos, pero quizá te perdone.
Consejos o secretos. Fue la vida la que me enseñó a aconsejar, a través de experiencias y situaciones, pero fuera de eso soy una inútil en los paréntesis de las recomendaciones porque aprendí a superarme a mí misma por mis propias cuentas. Respecto a los secretos, es sencillo: ante cualquier método de tortura aplicado seguiré manteniendo mi postura de muda.
¿Cómo me hace sentir los ambientes sociales? Sobrevivo. Me sé adaptar a las personalidades, a los gustos y a los disgustos de los demás, y casi nunca tengo que mostrarme tal cuál soy, pero tampoco quiere decir que me sea infiel ... solo que no logré congeniar con ningún tipo de personas desde que nací, o ... bueno, sí ... una. Pero prefiero no recordarla.
¿Si sufrí? Preguntas retóricas me hacen sentir incómoda, ve al grano. Mi vida fue una tragedia griega en su momento, ahora recopilé las suficientes fuerzas para alejarme de la Dylan susceptible a la que pertenecía; me convertí en un ser orgánico con un enorme vidrio blindado que protege absolutamente de todo. Mi objetivo era ser esa Dylan, después de tanto querer, lo conseguí.

LARA YAEL MORRISON
 Tal vez sí y tal vez no. Así soy yo, indecisa sobre cualquier otro punto de mi personalidad. Mi nombre es Lara, así de simple, de cuatro letras y convive con mi segundo nombre, el cuál también lleva cuatro letras. Creo que a mis padres el número cuatro les significa, justamente, más que un número al azár y remarco este extraño índice porque mi fecha de nacimiento es el cuatro de Abril. ¡Puff! Soy una experta en coincidencias y en ambientes paranormales que podría ser todo lo que encierra: vida extraterrestre, fantasmas, seres de otras culturas y más cosas freaks.
Freak. Mi color de cabello, mi manera de expresarme, mis ideas y mi capacidad para desprender un tema de conversación totalmente indiferente al tema del que se habla, son signos de mi locura diaria y matutina. Soy así por naturaleza, no me puedo controlar y sé que esto trae consecuencias y beneficios, tales son mis amistades escasas y esto es debido a la poca falta de aceptación que tengo y que tendré, pero para mí son "growies" que en el mundo real la traducción podría ser: ignorantes, porque nunca se tomaron en serio conocerme.
Creativa, inocente e infantil. Comparto tres características de muy fuerte presencia en lo que cabe de mi personalidad. Siempre me ubico en un plano imaginario, soy despistada por esa misma razón y bueno, esto me lleva a chocarme con muchos insultos y otra realidad totalmente diferente, sobre todo cuando estás distraída y te golpeas con objetos que no viste o con gente. ¿Inocente? Tengo que admitir que en el sexo, soy terrible. Como pudieron notar, también soy así de sincera. Pero llevo a relucir mi lado cariñoso e infantil, esto es porque no encuentro mejor manera de disfrutar la vida que con la mirada de una niña.
¿Mi historia? Trataré de ser breve, porque esto de contar historias no es lo mío. Mi madre conoció a un tal John Morrison -quién sería futuramente mi padre- en el New York, en una cena de gala. Una cosa llevo a la otra y ¡bam! Salió una cosa freak con nombre y apellido, sí, esa soy yo: Lara Yael Atkins. Mis dos nombres son de mis bisabuelas, que en paz descansen. Tengo ascendencia ucraniana ¡y ni yo lo sabía! Y mi padre es un neoyorquino, por ende supongo que atrapé sus pocos gustos a la ciencia y su conocimiento de política. Ew. Detesto todo eso. Soy simple. A mí con un caballo, un campo, un día soleado o lluvioso, un oso, un dulce, una flor, una simple nube o correr en áreas abiertas contra el viento pueden satisfacer mi felicidad. Me gusta no estar siempre acomplejada y así me siento completa. Luego de fallecer mi abuelo me prometí estar siempre honrando la vida y así es desde aquel 8 de Agosto.
La cuestión es que en Minnesota las cosas no iban bien con los Atkins así que tuvimos que venderlo todo: campos, animales, tierras solo para conseguir un buen monton de dinero e irnos a la ciudad de los negocios: New York. Allí viví un par de meses con mi abuela mientras mi padre y mi madre trabajan o iban en busca de empleo. Me volví una loca del arte culinario, aprendí a coser y otras manualidades legendarias que mi abuela me ayudó a heredar. No soy toda una niña cultural pero si algo me quedó de la escuela, es la historia y un poco de geografía, dos materias cuyos temas son de mi afán. Practiqué álgebra y en menos de un mes me ubicaba en un puesto de nerd, sin querer buscando eso, lo hallé y aún me sentí más completa. Uno no sabe lo que sabe hasta encontrar otro sendero más completo que uno mismo. ¿Curiosa? Muchísimo, también celosa pero no histérica.
Pasados dos meses me instalé junto a mi padre y a mi madre en una casa en las afueras de la ciudad. Y aún sigo escribiendo mi historia ...

 SELINA MARIANNE FERGUSON
Hola, mucho gusto. Mi nombre es Selina Marianne Ferguson, si tienes algún problema con él no tengo tiempo para tus quejas, llama a mi asistente ... Mentira, eso quisiera porque es mi sueño trabajar en la empresa Ferguson. ¡Ah sí! Olvidaba un par de detalles; mi padre es el director y encargado de mover dinero -de gran cantidad- al exterior. Eso significa que mi estilo de vida no solo conlleva lujos de calidad sino que también me define y mucho. ¿Soberbia, fría o aristócrata? No, eso nunca porque detesto el racismo entre clases. Algunos me llaman la Eva Perón de los Ferguson, sobre todo porque voy en contra de varios principios de la compañía.
Vivo en Nueva York, en pleno centro de la ciudad. No me disgusta, pero a veces quisiera viajar a Kansas para respirar de los pulmones de algún campo, creo que a veces tanta contaminación sonora nos vuelve irritables y odiosos. Y si de gente histérica hablamos, mi hermano es el primero en ese puesto, olvíden su nombre porque no servirá de mucho, es de menor importancia. Desde pequeña tuvimos un trato más que cordial con él, pero en el fondo sabe que es una parte de mí, como cualquier relación en el mundo.
Enamoradiza, aplicada y justa. Son tres palabras que cualquier político debería tener, pero esa soy yo. Cariñosa y social, sobre todo con la gente de mi entorno, a quien más aprecio y tengo en cuenta matutinamente. Mi futuro lo es todo, a veces olvido hasta el presente, pero por la presión de mi padre, quién anhela que sea exitosa y lo seré porque me tengo confianza y pues ... los hechos también me demuestran el brillo que se acerca. Lo sé, puedo sonar ambiguamente mediocre pero para llegar a la cima hay que escalar con la educación y apuesto mi conocimiento en ello porque creo en el individualismo y en el poder de cada uno. Soy partidaria del "querer, es poder".
Soñadora, compañera y tesorera. Esto de ser surrealista me encanta, me traslada a otra realidad y mi pasaje directo es la música ¡porque estoy segura que no hay ninguna sensación como gritar, cantar o bailar! Tres cosas de las que me dediqué a ser fan desde mi infancia, aunque las risas de compañeros y amigos nunca van demás. La ardua tarea de colaborar con ayuda me es indiferente, pero siempre que apunto a cooperar con alguien, debe de ser cercano y lo doy todo por cada integrante de mi ambiente social. Y a la larga recibo resultados tales como la confianza mutua y en eso soy una tumba, porque no haría nada que no me gustaría que me hagan. Soy segura de mi misma y me considero una aventurera, como si el mundo estuviese hecho a mi medida.
Las normas son las normas. Romperlas me da curiosidad pero nunca cruzé esa línea y si lo hago, será cuando esté bajo mi propia responsabilidad, de momento vivo con papi así que dudo que se me haga costumbre romper límites, por el contrario soy una experta en recetas, en breves campos de la psicología, así como en fotografía y diferentes tipos de artes contemporáneos. Tal vez me vean como una máquina cultural, pero a profundo soy un ser de puros sentimientos.
¿Traición? Detesto la hipocresía en las personas, las intoxica y las marca para siempre. Odio las mentiras, aunque las piadosas pasan de largo. Muchos me declaran inocente y son testimonio de lo enfadona que puedo llegar a ser si me siento dolida por alguna situación.
Tengo altas y bajas, pero soy una exploradora del punto medio del que todo me hace bien. Los extremos nunca me fueron sanos ni lo serán. Vivo bajo la protección y el seguro de mis valores, de mis principios y sentidos. Y en el campo de los gustos soy bastante personal y particular: detesto la arena, sin embargo me enamoro de la playa, las montañas son mi adicción pero temo a las alturas, el tema ambiente y bosques son a lo que me dedicaría pero el verde me asquea. Quizá sea ambigua pero también decidida. ¡Ah, ah! Entre tantas olas y esto de la playa, recordé un dato interesante: mi nombre no es solo una composición de letras, tiene un significado, pero ¿cuál es? Selina, diosa de la luna y fertilidad, es una divinidad femenina y defensora del mismo sexo. ¿No es genial? Combina con mis ojos y mi cabello, y mi rostro y ... ¡mi todo! A veces me llaman Mar, por Marianne, aunque solo les permito a algunos amigos, porque quizá se gaste.
¿Historia? Guau, amo estos momentos, más que nada porque soy la protagonista número uno. A ver, ¿por dónde comenzar? Veamos, veamos ... Sí, creo que aquí está bien. O no, mejor por acá. O tal vez allá. Acá y punto.
Nací un veintidós de Mayo. Dicen que esa fecha es apta para el nacimiento de los gemelos, pero solo los supersticiosos lo comparten y yo, personalmente, no soy una de esas personas. Pero en fin, el parto lo llevó a cabo mi madre en el Hospital Saint Sebastian. Mi padre al tener contactos le organizaron toda la operación al cabo de un par de horas, eso fue la parte linda y rosada de la historia. ¿Y la parte mala? El resto ... Pues, según los comentarios de profesionales, varias fracciones de mis recuerdos se han perdido o borrado porque así lo quería inconcientemente, pero aún no sé la verdadera razón, de momento tengo que apostar mi confianza en esa afirmación. Desde mi infancia llevo la cicatriz de una pérdida grave, la de mi madre. Adoptar la costumbre de asimilarlo me llevó un par de años, incluso cuando más la necesité fui el doble de fuerte y me logré superar ante la situación y probarme lo segura que voy por el camino de la vida. A veces lo injusto sucede y no te queda más que llorar o reír por lo bajo, para luego seguir. Así fue ... seguí y no solo yo, sino la familia había quedado debastada pero esas heridas siempre sangran hasta que el destino del tiempo decide frenar la hemorragia. Este proceso contó con el paso de otros años más. Pero como dice mi ídola: las chicas grandes no lloran. Obvio que esa aclaración es mentira, siempre fui presa de mis lágrimas pero agradezco haber sobrevivido a ciertas etapas.
Sufrir se hizo hábito hasta toparme con un nuevo ambiente, con uno repleto de amistades y gente que me quería entender, que quería ayudarme y amarme. Porque seguía siendo un ser humano y necesitaba la calidez del compañerismo y la busqué en las mejores personas, y gracias a ellos me llené con recuerdos y experiencias que jamás olvidaré.
Creo que fue el ciclo de la vida lo que me enseñó a amar. Y me gusta creer eso, porque soy así y no prometo cambiar.
Así es. Así soy yo. Selina Ferguson, un gusto conocerte y nos veremos en alguna conferencia de la Ferguson. Co. Au revoir.